The Rabbit and the Jaguar

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The Rabbit and the Jaguar

A Mexican folk tale told by David Heathfield


Había una vez una pareja mayor. Las únicas cosas que tenían en el mundo entero eran un conejo y un jaguar. Guardaban el conejo en una jaula. Un día, el jaguar se acercó a la jaula y dijo:

¡Oh conejo, conejo! Estan preparando una cazuela llena de agua caliente. Van a ponerte dentro ella para cocerte y van a compartirte conmigo.

Oh no, dijo el conejo, no es cierto. Preparan chocolate caliente y si entras en la jaula conmigo, señor jaguar, te darán una taza.

El jaguar abrió la puerta de la jaula y entró. De un salto, el conejo se escapó de la jaula y salió por la puerta de la casa.

El jaguar esperaba y esperaba y luego esperó unos minutos más.

JaguarMe ha engañado – no hay chocolate caliente!

El jaguar salió de la jaula, corrió por la puerta y fue al bosque para buscar al conejo.

Marchó por el bosque hasta llegar a una montaña. En el lado de la montaña había una cueva y dentro de la cueva estaba el conejo.

!Conejo – me engañaste!

¿Yo? Dijo el conejo. Yo non, te refieres a otro conejo. Estoy construyendo una casa aquí. ¿Pero ves como tengo que apoyar las paredes? Si no las apoyo van a derrumbarse. Tengo que buscar un palo para apoyarlas. Por favor  ayudame señor jaguar y pon tus patas contra las paredes de mi casa.

El jaguar entró en la cueva y puso sus fuertes patas contra las paredes. De un salto, el conejo se escapó de la cueva y corrió por el bosque.

El jaguar esperaba y esperaba y luego esperó unos minutos más. Y más que antes. Esperó allí, esperó allí y esperó allí más.

¡Me ha engañado!

El jaguar saltó de la cueva y corrió por el bosque buscando el conejo sin éxito. Luego se paró y escucho.

Oyó las risas del conejo:

¡Ja, ja, ja, ja!

El conejo se reía de cómo se había engañado al jaguar.

El jaguar se acercó más cerca y vió el conejo suspendido de una viña elástica, rebotando en ella riéndose a carcajadas.

El jaguar se preparó para lanzarse. Saltó por el aire y aterrizó con sus patas sobre el conejo aplastándolo en la tierra. Pero el conejo culebreó y culebreó y logró a librarse por las patas del jaguar y con un pum voló arriba en el aire en la viña elástica. Voló más alto y más alto en el cielo hasta que aterrizó en la luna.

Y queda allí todavía, acostado en la luna. Y según las cultura maya, si miras las luna cuando está llena y roja, ves todavía el conejo acostado en la luna y riéndose de como engañó al jaguar.