The Wounded Lion

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The Wounded Lion

A Spanish story by Samra Elmamoun & Sharon Sanchez 


El león herido

Un cuento español

Por Samra Elmamoun y Sharon Sanchez

Erase una vez una pastorcilla muy pobre cuyo trabajo era llevar la manada de vacas desde la aldea hasta el prado donde pastaban en la tarde soleada.

   Un día, mientras caminaba al anochecer de vuelta a la aldea con sus vacas, oyó un gemido proveniente de los arbustos de la orilla de la carretera. Cuando la niña fue a investigar el sonido, descubrió un león herido con una espina en su zarpa.

 %smartmod-storyvideo-thank you% Aunque estaba muy asustada, la niña se sentó al lado del león y suavemente retiró la espina. El león le quedó muy agradecido y lamió su cara para mostrarle su gratitud.

  La niña estaba muy contenta por haber ayudado al poderoso león, pero cuando volvió a la carretera no pudo encontrar su manada de vacas. Miró a su alrededor pero las vacas habían desaparecido por completo.

   Cuando la niña regresó a la aldea, el granjero estaba muy enfadado con ella por haber perdido sus vacas. Le dio una paliza y le dijo que ahora tendría que arrear los testarudos burros.  

   Pasó un año y la niña continuaba con sus quehaceres. Entonces, un atardecer mientras estaba volviendo a la aldea con sus burros, la niña oyó un suave gemido que procedía de los arbustos del la orilla de la carretera. Cuando la niña fue a investigar el sonido se encontró con el mismo poderoso león con otra espina en su zarpa.

   La niña quitó la espina de la zarpa del león, pero cuando volvió a la carretera para continuar su camino a la aldea descubrió que los burros habían desparecido tal y como lo habían hecho las vacas.

   Cuando la pobre niña volvió a la aldea, el granjero la pegó de nuevo, la insultó y le dijo que recibiría menos comida y agua por su trabajo. “Y ahora te encargarás de los cerdos”, le dijo a la pobre niña.

   Pasó otro año en el que la niña trabajó duro y cuidó de los cerdos, los llevó y trajo y les alimentó y cuidó, todo sin recibir dinero a cambio y por muy poca comida.  Y entonces, un oscuro atardecer, el león apareció por tercera vez, y por tercera vez estaba sufriendo porque tenía una espina en su zarpa y por tercera vez la niña se la quitó cuidadosamente. Y tal y como había ocurrido antes, cuando volvió a la carretera, descubrió que sus cerdos habían desaparecido, de la misma forma que las vacas y los burros lo habían hecho antes.

   Esta vez, sin embargo, la niña estaba dispuesta a resolver el misterio de la desaparición de los animales. Trepó a un árbol cercano y miró a su alrededor.

   La niña permaneció en el árbol hasta el amanecer, y justo cuando el sol estaba saliendo vio a un joven caminando en la carretera. El joven se detuvo junto a una roca y ¡se esfumó como por arte de magia!

   “Esto es muy extraño”, pensó la niña.

   Entonces decidió quedarse en el árbol para ver qué pasaba después. No ocurrió nada durante el resto del día, pero justo cuando el sol estaba empezando a ponerse en el horizonte, el león apareció desde la roca y se adentró en el bosque en busca de comida.

   Cuando la niña estuvo segura de estar sola, bajó del árbol y fue a investigar la roca. Al acercarse vio un pequeño agujero en la roca y al inclinarse hacia el agujero despareció dentro de él y se encontró dentro de una casa gigante. “Aún más extraño”, pensó la niña, que decidió que la casa necesitaba una buena limpieza.

   Se enfrascó tanto en su trabajo que no se dio cuenta de que el joven apareció en la puerta.”Tú eres la niña que me quitó las espinas de mis zarpas los últimos tres años”, dijo el joven.

   La niña estaba muy confundida. “Pero yo quité las espinas de la zarpa de un león”, contestó. “Y tú eres un hombre, no un león”.

   “Durante el día soy un hombre, pero cuando anochece me convierto en un león. El gigante que vive dentro de esta roca me echó un maleficio y es él el que robó tus animales”.

   “Pero, ¿por qué haría eso?”, preguntó la niña.

   “Porque se enfadó mucho porque me ayudaste”, contestó el joven. Entonces miró a su alrededor y su cara mostró miedo. “Esta es su casa y volverá pronto”, dijo. “Debes marcharte porque no estás segura aquí”.

   Pero la pastorcilla era fuerte y valiente y decidió que quería ayudar al pobre joven.

   Esperó hasta que el gigante volvió a casa y, tan pronto como entró en la casa la niña reunió todo su coraje y dijo en su más valiente voz: “Te exijo que liberes a este hombre de tu malvado maleficio”.

   El gigante se impresionó por semejante valentía e hizo un pacto con la niña. “Levantaré el maleficio”, dijo con su voz profunda y retumbante, “si me haces un abrigo del pelo de una princesa”.

   La niña accedió inmediatamente y dejó la casa en su búsqueda.

   Al día siguiente llegó al palacio real y pidió hablar con la princesa. “Querida princesa, ¿puedo pedirte que te cortes tu largo pelo de forma que pueda levantar un terrible maleficio?”.

   La princesa pensó acerca de la extraña petición y luego le dijo a la niña: “Te daré mi pelo si puedes encontrarme un apuesto hombre con el que pueda casarme”.

   La niña accedió de inmediato y la princesa se cortó su largo y sedoso pelo y se lo entregó atado con un lazo rojo.

   Ese mismo día, la niña trabajó duro con su tejedora y su aguja y al anochecer había hecho un abrigo precioso del pelo de la princesa. Corrió hasta la roca al lado de la carretera, se inclinó hacia el pequeño agujero y una vez más desapareció dentro de la roca y se encontró en la casa del gigante.

 The Wounded Lion  “Tengo tu abrigo”, dijo la niña mientras entregaba la preciosa prenda.

   Cuando el gigante se probó el abrigo de pelo rubio se quedó realmente satisfecho y levantó enseguida el maleficio. Hubo una luz blanca brillante y el poderoso león se convirtió en un joven de una vez para siempre.

 

“Ahora debes venir conmigo”, le dijo la niña al apuesto joven.

   Juntos viajaron hasta el palacio real y tan pronto como la niña presentó el apuesto joven a la princesa, la pareja se enamoró. Se casaron al día siguiente y al verano siguiente la princesa dio a luz a un niño que crecería fuerte y grande hasta convertirse en el siguiente rey.

   En cuanto a la valiente pastorcilla… Bueno, tuvo muchas más aventuras a lo largo de su vida, pero eso es otra historia.