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Medusa Rebecca Addley    
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Medusa

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Medusa

Una historia griega

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*

 

Hace muchos años, en un mundo casi olvidado, una joven que se llamaba Medusa jugaba en las colinas y corría en las calles de la ciudad anciana de Atenas con sus dos hermanas, Esteno y Euríale. Era generosa, amable, y amada por todos los que la conocían. Ella creció para llegar a ser muy hermosa y jurar su vida a Atenea, la diosa de la sabiduría y guerra, que amaba a Medusa por su dedicación y inteligencia.

Un día, mientras Medusa trabajaba en el templo de Atenas, Poseidón, el dios de mar, la visitó y le pido que se casara con él. Sin embargo, Medusa refutó, Ya que había jurado la vida a Atenea. Debido a eso, Poseidón se enojó, y intentó llevarse a Medusa por la fuerza. Entonces Atenea bajó del Olimpo y desterró a Poseidón de su templo por intentar hacer daño a Medusa y por empañar su templo.

Atenea vio lo infeliz que era Medusa después de la salida de Poseidón y le dijo, “Voy a asegurarme de que ningún hombre te hará daño de nuevo, si tu quieres, y haré lo mismo por tus hermanas si ellas también Lo desean.”

Con gratitud, Medusa y sus hermanas aceptaron la oferta de Atenea, porque ninguna de las chicas tenía el deseo de casarse con un hombre, Y así Atenea hizo su magia y las convirtió en Gorgonas, que tienen serpientes en vez de cabello y pueden convertir cualquier hombre en piedra con una mirada.

Sin embargo, la gente de Atenas, pronto empezó a tener miedo de las hermanas, a pesar de que todavía eran generosas y amables a todos los que conocían y cubrían sus ojos para prevenir convertirse en piedra. A pesar de todo, la gente de Atenas les ahuyentó.

Durante muchos años las hermanas vagaron por la tierra buscando un nuevo hogar y, un día encontraron una barca y navegaron el mar. Aterrizaron sobre una isla desierta con mucha agua fresca, vegetación, y alimentos. Las hermanas lloraron de alegría porque eran libres de remover las máscaras y poder vivir otra vez en paz.

Casi diez años después, cuando la gente casi había olvidado que las gorgonas existían, una barca llena de soldados aterrizó sobre la isla y comenzaron buscar y ver si era adecuada para la edificación de una ciudad.

Las hermanas, por miedo de que los hombres se pudieran convertir en piedra y que les pudieran descubrir, corrieron por la isla y se ocultaron en una cueva. Se ocultaron por tres días, Pero sin embargo, en poco tiempo comenzaron a quedarse sin agua y alimentos.

Mandaron a Euryale para encontrar más, pero desafortunadamente, se tropezó con los soldados y convirtió a uno de ellos en piedra.

Los soldados huyeron de la isla por miedo, y trajeron con ellos las historias de las gorgonas, el hecho de que habían atacado y que podrían atrapar a cualquier hombre que encontrasen y convertirlo en piedra.

Pronto, los hombres comenzaron a navegar por los mares hasta la isla para matar a las Gorgonas y demostrar que son héroes. Y cada vez que se quedaban, las hermanas se quedaban sin alimentos y los hombres se convertirían en piedra. Muy pronto las estatuas cubrían la isla, y las hermanas lloraban por el miedo de sus vidas y las vidas de los hombres que cazaban.

Un día un joven llamado Perseo navegó por el mar para derrotar a las Gorgonas y llegar a ser un héroe. Había escuchado que la mirada de las Gorgonas podría, en un instante, convertir a un hombre en piedra, así que trajo un escudo reflectante por donde podría mirar y evitar convertirse en piedra.

Perseo llegó a la isla , y usó el escudo para localizar las Gorgonas. Las encontró sentadas afuera de la cueva, y, usando el escudo, se coló detrás de ellas y decapitó a Esteno. Medusa y Euríale gritaron en duelo y se volvieron hacia Perseo, que en seguida decapitó a Euríale.

Al ver las dos hermanas muertas, Medusa cayo de rodillas y lloró y gritó, “¡Atenea, perdóname por ser la monstrua que creen que soy!” y miró a Perseo para convertirlo en piedra. Sin embargo, Perseo estaba listo y evitaba su mirada feroz usando su escudo y también la mató.

Perseo puso las tres cabezas en un saco y se las llevó a Atenas, donde colocó el saco en el templo de Poseidón, y se arrodilló, diciendo, “Poseidón, he librado el mar de los monstruos Gorgonas en tu nombre.”

Después de decir oraciones al altar de Poseidón por tres días, salió del templo y fue desfilando por las calles de Atenas como un héroe.

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