
Un cuento popular indio

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Hace mucho tiempo vivía una anciana ciega con su hijo y la mujer de este en un pequeño pueblo en el sur de la India. Eran muy pobres.
La anciana era muy religiosa y rezaba todos los días. Y un día, su dios –el dios elefante llamado Ganesh– le dijo: «Anciana, estoy escuchando tus plegarias y voy a concederte un deseo. Así que dime qué quieres. Mañana volveré a por tu respuesta».
La anciana contestó: «Pero no sé qué pedir».
Ganesh dijo: «Entonces pide consejo a tu hijo y a tu nuera. Quizá ellos puedan decirte qué pedir».
La anciana pensó en ello y decidió que sería una buena idea.
Cuando le preguntó a su hijo, este respondió: «Amma, nuestra tierra es pobre y nos está costando cultivar lo justo para alimentarnos, así que, por favor, pide oro para que podamos venderlo y comprar comida».
Pero cuando preguntó a su nuera, la nuera le contestó: «Tu hijo y yo queremos de veras un hijo, así que, por favor, pide un nieto».
La anciana consideró sus consejos y se dijo a sí misma: «Me han dicho qué quieren ellos, no qué quiero yo. Así que le preguntaré a mi vecina. Veré lo que dice ella».
Así que la anciana fue a ver a su vecina y dijo: «Ganeshji me ha dicho que le pida una cosa. ¿Qué crees que debería pedirle?»
La vecina contestó: «No le pidas lo que otros quieran. ¿Por qué no le pides tu vista para que puedas volver a ver?»
Pero la anciana era amable y generosa. Aunque quería desesperadamente ver el cielo azul y los árboles verdes de nuevo, realmente quería darle a su hijo y a su nuera lo que habían pedido también. Así que pensó profunda y detenidamente acerca de lo que le iba a decir a Ganesh cuando volviera al día siguiente.
«Para tener contentos a mi hijo y a mi nuera, debería pedirle lo que ellos quieren. Para hacerme feliz a mí, debería pedir lo que yo quiero. Así que, ¿qué debo pedir?: ¿oro, un nieto o mi vista?»
Al día siguiente, Ganesh apareció otra vez y dijo: «Pídeme algo, anciana. ¿Has decidido ya qué quieres?»
La anciana tomó una decisión. Sabía exactamente lo que quería. Contestó: «Quiero ver a mi nieto beber leche en un tazón de oro. Concédeme eso».
Ganesh se rio y contestó: «¡Anciana, me has engañado! ¡Me lo has pedido todo! Pero como me has hecho reír, te concederé tu deseo».
De ese modo, Ganesh le dio lo que ella quería, y los deseos de los tres –la anciana, su hijo y su nuera– se hicieron realidad.
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