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El mono y el cocodrilo    
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El mono y el cocodrilo

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El mono y el cocodrilo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*

Érase una vez un mono vivía en un árbol cerca de un río. El mono estaba solo ya que no tenía amigos ni familia, pero estaba feliz y contento. El árbol le daba montones de frutas jamun para comer, le proporcionaba sombra del sol y cobijo de la lluvia.

Un día un cocodrilo que estaba nadando río arriba, subió a la orilla a descansar debajo del árbol del mono.

"Hola", dijo el mono, que era un animal muy simpático.

"Hola", respondió el cocodrilo, sorprendido.

"¿Sabes dónde puedo conseguir algo de comida?" preguntó. "No he comido en todo el día y estoy muy hambriento."

Ahora quizás pienses que el cocodrilo quería comerse al mono, pero este era un cocodrilo muy amable y dulce y esta idea nunca le pasó por la cabeza.

El mono que era muy amable dijo:

"Tengo mucha fruta en mi árbol. ¿Quieres probarla?"

Y le lanzó algunas frutas al cocodrilo. El cocodrilo estaba tan hambriento que se comió todas las jamuns, aunque los cocodrilos normalmente no comen fruta. Le encantó la dulce y ácida fruta y cuando había comido todo lo que quería, el mono dijo:

"Vuelve siempre que quieras más fruta."

Pronto el cocodrilo estaba visitando al mono cada día. Los dos animales se volvieron buenos amigos; ellos conversaban y se contaban historias el uno al otro, y comían juntos muchas jamuns dulces.

Un día el cocodrilo le contó al mono sobre su mujer y su familia. El mono dijo:

"Por favor coge también algo de fruta para tu mujer cuando regresas hoy."

A la mujer del cocodrilo le encantó las jamuns. Ella nunca antes había comido nada tan dulce. Pero ella no era tan amable y dulce como su marido y dijo:

"Imagina cuán dulce sabrá el mono ya que come estas jamuns cada día."

Pero el bondadoso cocodrilo trató de explicarle a su mujer que él no podía de ninguna manera comerse al mono.

"Él es mi mejor amigo", dijo.

Pero su golosa mujer no quería escuchar y para conseguir que su marido hiciera lo que ella quería, fingió estar enferma.

"Me muero y solo el corazón dulce de un mono puede curarme", clamó a su marido. "Si me quieres, cogerás a tu amigo el mono y me dejarás comer su corazón."

El pobre cocodrilo no sabía qué hacer. Él no quería comerse a su amigo, pero no podía dejar morir a su mujer. Al final decidió que debía hacer y la próxima vez que visitó al mono le pidió que fuese a conocer a su mujer, ya que ella quería darle las gracias en persona por la hermosa fruta jamun.

El mono estuvo encantado, pero dijo que no podía ir porque no sabía nadar.

"No te preocupes por eso", dijo el cocodrilo, "te llevaré en mi lomo."

El mono estuvo de acuerdo y saltó en el lomo del cocodrilo.

Así que los dos amigos nadaron en el profundo y ancho río. Cuando estaban muy lejos de la orilla y del árbol de jamun, el cocodrilo dijo:

"Lo siento mucho pero mi mujer está muy enferma y dice que la única cura es el corazón de un mono. Así que me temo que tengo que matarte, aunque voy a echar de menos nuestras charlas."

El mono pensó rápidamente y dijo:

"Querido amigo, siento mucho la enfermedad de tu mujer y me alegra ser capaz de ayudarla. Pero he dejado mi corazón detrás del árbol de jamun. ¿Crees que podríamos regresar para que pueda traérselo a tu mujer?"

El cocodrilo creyó al mono. Se dio la vuelta y nadó rápidamente hacia el árbol de jamun. El mono saltó del lomo y trepó al refugio de su árbol.

"Pensé que eras mi amigo", dijo él. "¿No sabes que llevamos el corazón con nosotros? Jamás volveré a confiar en ti o darte fruta de mi árbol. Márchate y no regreses."

El cocodrilo se sintió realmente necio, había perdido a un amigo y a una fuente de fruta rica y dulce. El mono se salvó porque pensó con rapidez. Pero a partir de ese día, jamás volvió a confiar en los cocodrilos.

*La fruta jamun se parece a una uva grande o una ciruela pequeña – cuando maduran, son pequeñas y negras con pulpa rosa que es dulce pero de regusto ligeramente agrio. Las jamuns hacen que la lengua se vuelva lila cuando los comes.

 

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