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Por qué el Sol y la Luna viven en el Cielo    
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Por qué el Sol y la Luna viven en el Cielo

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Por qué el Sol y la Luna viven en el Cielo

Un cuento nigeriano

 

sun and moon image

 

 

 

 

 

*

Hace mucho tiempo, el Sol y el Agua eran grandes amigos y ambos vivían juntos en la Tierra. El Sol solía visitar al Agua, pero el Agua nunca le devolvía las visitas.

Con el paso del tiempo, el Sol decidió preguntar al Agua por qué nunca le hacia ninguna visita. El Agua respondió que la casa del Sol no era lo suficientemente grande y que, si iba con todos sus amigos, acabaría echando al Sol de su casa. 

—Si quieres que te visite, tendrás que construir una casa más grande —dijo el Agua—. Pero te advierto que tendrá que ser muy grande, ya que tengo muchos familiares y amigos y ocupamos mucho espacio. 

El Sol prometió construir una casa enorme y poco después volvió a casa con su mujer, la Luna, que le recibió con una gran sonrisa. 

El Sol le contó a la Luna lo que le había prometido al Agua y, al día siguiente, empezaron a construir una mansión para invitar al Agua y a todos sus familiares y amigos. Cuando la terminaron, el Sol pidió al Agua que fuera a visitarle. 

Cuando el Agua llegó, llamó al Sol y le preguntó si estaba seguro de que no era un problema si toda su familia y amigos entraban.

—Sí, podéis entrar todos —respondió el Sol.

Entonces el Agua empezó a entrar, seguida por los peces y todos los demás animales acuáticos.

Al poco tiempo, el agua les llegaba hasta las rodillas, así que el Agua preguntó al Sol si seguía estando seguro.

—Sí, por favor, estáis todos invitados —afirmó el Sol de nuevo. Así que el Agua y toda su familia siguieron entrando.

Cuando el agua ya llegaba a la altura de la cabeza, el Agua le dijo al Sol:

—¿No te importa que mi gente siga pasando?

—Sí, cuantos más seamos, mejor —contestaron ingenuos la Luna y el Sol.

Así que fueron llegando más y más habitantes del agua, hasta que el Sol y la Luna tuvieron que sentarse en lo más alto del tejado.  Cuando el agua sobrepasó el tejado, el Sol y la Luna se vieron obligados a subir al cielo…

Y allí permanecen desde entonces.

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